En la mañana del 7 de julio, agentes de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) asesinaron a un trabajaor de la construcción de Houston cuando se dirigía a su trabajo. Menos de una semana después, agentes del ICE asesinaron a otro hombre en Biddeford, Maine, quien también se dirigía a su trabajo.
Lorenzo Salgado Araujo, el hombre asesinado en Houston, había vivido en Estados Unidos durante más de tres décadas, contribuyendo a la ciudad de Houston, pagando impuestos y criando a tres hijos. Se encontraba en proceso de “seguir las reglas”, tramitando un permiso de trabajo, y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha admitido que no era objeto de una orden de deportación. Su único delito fue tener la piel morena, y por ello pagó con su vida.
Joan Sebastián Guerrero, el hombre asesinado en Maine, era padre de un niño de tres años. Según la Coalición por los Derechos de los Inmigrantes de Maine, Guerrero estaba autorizado para trabajar en Estados Unidos y contaba con un número de seguro social. La oficina del senador de Maine, August King, declaró que Guerrero, al igual que Salgado, no era objeto de ninguna orden judicial.
Aunque funcionarios del DHS han afirmado que Salgado “utilizó su vehículo como arma”, esta versión ha sido contradicha por declaraciones de los otros hombres que iban en la camioneta. Afirmaciones similares del DHS, sobre todo en el caso del asesinato de Renee Nicole Good a manos de agentes del ICE en enero en Minneapolis, han sido desmentidas por evidencia en video. Convenientemente, los agentes del ICE que mataron a Salgado no portaban cámaras corporales ni tenían cámaras en el vehículo, y los únicos testigos, los pasajeros de la camioneta de Salgado, permanecen detenidos y bajo presión para que se auto-deporten.
En el caso de Guerrero, incluso la versión del DHS sostiene que este solo intentaba huir, lo cual no constituye una justificación válida para disparar contra un sospechoso.
Como señalaron los dirigentes del sindicato UE en una declaración emitida el año pasado, “el verdadero propósito de la aplicación de las leyes migratorias es mantener una clase permanente de trabajadores temerosos de defender sus derechos, lo cual deprime los salarios y las condiciones laborales de todos los trabajadores”. El ICE se ha convertido en una agencia descontrolada que despliega en nuestras calles a agentes fuertemente armados y temerarios, con consecuencias mortales: estos asesinatos son el décimo y el undécimo tiroteo mortal cometido por agentes del ICE desde enero de 2025.
Exigimos una investigación independiente sobre ambos asesinatos y la liberación de los tres detenidos que fueron testigos del asesinato de Salgado. Asimismo, reiteramos la exigencia planteada por los delegados de base en nuestra convención más reciente de “la abolición total de todas las operaciones del ICE”. Como declaró en enero la Junta Ejecutiva General del sindicato UE, la militarización de la aplicación de las leyes migratorias, en la que agentes federales armados pueden simplemente matar a personas en las calles sin el más mínimo respeto al debido proceso, es incompatible con la democracia.
Scott Slawson
Presidente General
Andrew Dinkelaker
Secretario-Tesorero
Kimberly Lawson
Directora de Organización